martes, 24 de marzo de 2009

Ciudad Juárez, el patíbulo

En Ciudad Juárez, México, se siguen asesinando mujeres (en Ciudad Juárez y en otro montón de sitios, como es el reciente caso de Marta del Castillo) y no se sabe, o no se quiere saber quién las mata. La novela 2666 de Roberto Bolaño gira en torno a este fenómeno, y el documental Bajo Juárez (2006) de Alejandra Sánchez y José Antonio Cordero también. Un documento estremecedor de la Latinoamérica más profunda y desgarradora.

lunes, 23 de marzo de 2009

Ni fachas ni rojos



Cada día Rajoy y Zapatero nos muestran con esmero sus desacuerdos en todo lo referente a política nacional. Si uno me aburre el otro me hace dormir. Pero analizándolos a ambos, puedo confirmar algunos detalles:
Rajoy divulga el sentir de muchos hoy en día. Pronuncia eslóganes que no son bien oídos o bien concebidos pero que se pasean por la cabeza de muchos. Frases que si uno se atreve a verbalizar igual te colocan un traje que no quieres que te cuelguen. Cuando alude a sanidad nos viene a la cabeza eternas horas en urgencias provocadas por hecatombes humanas oriundas de veinte mil naciones. Al mentar educación a muchos nos da la impresión de que en España se va hacia atrás en vez de hacia delante. Que el sistema no es el ideal y que nuestros hijos están peor que nosotros, con la ya olvidada EGB. En cuanto a la falta de viviendas y al valor de los inmuebles, nos entra grima a muchos que sufrimos mensualmente el pago de hipotecas. El tema crisis mejor obviarlo por reiterativo y cansino. Si habla de ETA nos viene a priori frustración y un inconformismo difícil de tragar. Porque aunque reconozcamos la necesidad de acabar con esta lacra de forma racional y pacífica, también tenemos aún en la memoria a Miguel A. Blanco y a tantos otros que, los mal llamados nacionalistas de las tierras vascas, decidieron enviar al más allá de forma cruel y execrable.
Por otro lado muchos somos los que no comulgamos con religiones, represiones, ideas retrógradas y extremismos arcaicos que normalmente acompañan al grupo político que representa este señor.
En cuanto a Zapatero, aunque no termine de convencerme al igual que a otros con los que comento el tema a menudo no sé bien si por su actitud o por sus últimos deslices, hemos de reconocerle logros importantes con referencia a libertades y derechos olvidados. Unos derechos al fin defendidos como debían estarlo desde hace décadas. Sólo algunas puntualizaciones: es cierto que ha logrado mejoras significativas en el sector social, cultural de España. También que ha intentado erradicar el terrorismo por cuanto medio ha tenido en sus manos y que hemos podido respirar un aire de Verdad, una brisa diferente y fresca que se disfruta desde que llegaron al Gobierno. Pero así y todo, la población española se siente más desatendida que antes, más pobre que antaño, con más carestía que hace un tiempo. Y no nos interesan comparaciones con Europa cuando aquí no estamos eufóricos de felicidad. Mejor pensar que la caridad bien entendida empieza por uno mismo. En definitiva, muchos creemos que estamos no igual sino peor que antes y que no se atienden las necesidades básicas del pueblo soberano. Esta desazón, este no saber hacia quién ir, qué elegir, por qué decantarnos, nos tiene a muchos en un sin vivir. Y reitero que no me inclino por ninguno, ni azul ni rojo, ni lleno ni vacío, para los dos partidos líderes en territorio español NI FU NI FA.

domingo, 22 de marzo de 2009

La vieja crisis del periodismo

Debe ser que no he tenido una buena semana. Debe ser que cuando miro a mi alrededor y compruebo la situación laboral en la que se mueven los compañeros de profesión periodistas me dan ganas de vomitar. Debe ser que en momentos así suelo mirar hacia afuera en busca de consuelo y lo cierto es que me encuentro con esto. Y debe ser que una es algo retorcida porque me tranquiliza saber que lo que está pasando aquí, no pasa exclusivamente aquí y que la crisis de la prensa con la que se llenan ahora la boca algunos es vieja, muy vieja. El artículo del compañero Juan Enrique Tur es lo suficientemente elocuente como para tener que añadir nada más. Muy recomendable.

sábado, 21 de marzo de 2009

viernes, 20 de marzo de 2009

Airear el corazón


Aunque la dibujante iraní Marjane Satrapi es alabada por el cómic Persépolis, les propongo aquí la lectura de otra de sus obras gráficas: Bordados. En ella las mujeres de la familia se disponen a charlar y a tomar el té mientras los hombres duermen la siesta. Antes, por supuesto, han arreglado la cocina y limpiado las sobras que los hombres han dejado atrás. En esa conversación de sobremesa las mujeres hacen lo que Satrapi llama "airear el corazón", es decir, contarse historias, criticar a sus hombres, hablar de sexo, amor, matrimonio, virginidad y odio. En definitiva, esas mujeres iraníes comparten con el resto de féminas del mundo un santo y seña: la complicidad. Mientras los maridos duermen, ellas se desahogan, ríen y lloran y, por encima de todas las cosas, se entienden y apoyan. Esa chispa de comprensión, derivada de las desigualdades soportadas, siempre será la envidia de los hombres.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Ciudadano Barbacid


Suelo leer las entrevistas empezando por las preguntas. Quiero decir, que si me interesan las preguntas me adentro en las respuestas. A veces, cuestiones interesantes reciben respuestas simples, pero rara vez preguntas tontas tienen respuestas que merezcan la pena. En cualquier caso, es mi manera particular de abordar una entrevista que no deja de ser una pequeña relación con principio, nudo y desenlace entre dos personas. Hace unas semanas un suplemento dominical de gran tirada -XLSemanal- abrió su número 1.109 con una entrevista al oncólogo Mariano Barbacid, una de las autoridades mundiales en esta enfermedad. Las nueve páginas de entrevista me gustaron. Me pareció divulgativa, entretenida con suficiente información para saber algo más del cáncer, conocer al profesional y a la persona. Cuenta cosas interesantes y tanto el reportaje fotográfico como las informaciones adicionales están bien cuidadas. Hasta aquí bien por la revista.
Pero, hete aquí que dos números más tarde, o sea quince días después -y tras alegrarme la vista con la portada de Hugh Jackman- me da por echar un vistazo a las cartas al director o 'Correo' como denonima el suplemento a esta sección. El caso es que en la parte baja de una página par a una columna y en 31 líneas, el propio Barbacid reniega de esta entrevista por haberla realizado de un modo engañoso por parte del periodista.
Ya sé que en prensa se suele decir que 'perro no come carne de perro', pero no es menos cierto que estas actitudes a quien menos benefician son a los propios periodistas. Barbacid quería una entrevista por escrito, de las de cuestionario, de esas que no nos gustan nada a los periodistas porque si algo hay importante en una entrevista es estar frente a frente y con los ojos bien abiertos. Una entrevista es mucho más que una serie de preguntas y respuestas. Manos, gestos, ambientes, lugares deben dar tanta o más información que el entrevistado. Yo diría que a pesar del entrevistado porque hay matices que no se pueden controlar. Un cuestionario es antiperiodístico aunque pedir aclaraciones al cuestionario, mantener una conversación de media hora y utilizar sólo esa media hora sin avisar a tu entrevistado...pues tampoco es que sea muy periodístico. En este punto, mal por la revista. Supongo que por una, perderá muchas. Desconozco las razones del periodista o del medio para saltarse las condiciones de Barbacid pero sí sé que este tipo de acciones quiebra la confianza entre medios y ciudadanos (al final, Barbacid no es más que un ciudadano) y ahonda en esa creencia injusta de que no importan las personas, sólo las noticias. Para el que quiera leer la entrevista y la carta íntegra de protesta de Barbacid, ahí va el enlace. Cada cual que saque sus conclusiones.

Nota: la fotografía de este artículo ha sido tomada de elpais.com

martes, 17 de marzo de 2009

La maldita ley del Murphy ese

¿Quién será el Murphy ese, que siempre da en el clavo? El de la Ley, la Ley de Murphy. Por lo que parece era un mecánico o algo así, el pobre hombre debía tener muy mala suerte.

De un tiempo a esta parte llueve siempre cuando tengo libre, hace mucho sol los días que tengo que trabajar, me da ronquera cuando tengo que hablar en público... Cada día pienso que ese tipo de casualidades obedecen más a un patrón inexplicable en el que siempre se da el resultado que no quieres.
Wikipedia establece para esta ley 25 corolarios, pero todos se reducen a una máxima:
Si algo puede salir mal, saldrá mal.

Y créanme, de un tiempo a esta parte este ley se cumple, al menos conmigo vaya que si se cumple.

lunes, 16 de marzo de 2009

"Javier"

Cumplir siete años y padecer beta talasemia mayor, una anemia congénita severa para la que no existe cura no debe ser el mejor de los regalos. Tener que ir cada quince días al hospital para que te hagan una transfusión sanguínea que te permita aferrarte a duras penas a la vida no debe ayudar demasiado a creer. Sin embargo, Andrés recibió de Javier, su hermano recién nacido, el mejor de los regalos: una nueva vida. Y lo hizo desinteresadamente, por verle sonreír de nuevo. Para obrar el milagro sólo fueron necesarias unas pocas células de su propio cordón umbilical. Fue, sin duda, un auténtico acto de fe el que motivó que sus padres, Soledad y Andrés, jamás se resignaran a que su hijo arrastrara una existencia penosa y sin solución de por vida. ¿Qué padres en su sano juicio habrían renunciado a darle a su hijo una segunda oportunidad? Sólo hizo falta creer en la medicina; confiar en que la vida es capaz de abrirse camino en las circunstancias más adversas si se la estimula y cuida adecuadamente. La sonrisa de Andrés, que hoy mira con esperanza al futuro, no debe enturbiarse dando pábulo a absurdos debates sobre ética o moral que se pierden en la memoria de los tiempos. Actuar a tiempo y con determinación, como hicieron los padres de Andrés, es sin duda la mayor prueba de amor. Felicidades Andrés.

domingo, 15 de marzo de 2009

Esto es lo que hay...

La comunidad científica de la Universidad de La Laguna convocaba ayer una manifestación para mostrar su postura contraria a la construcción del puerto de Granadilla bajo el lema: Por las especies protegidas. Por el cumplimiento de la Ley. No al puerto de Granadilla.
La concentración fue secundada por numerosas organizaciones sociales, sindicales y políticas, como Asamblea por Tenerife, Ben Magec- Ecologistas en Acción, Sí se Puede, Intersindical Canaria, Greenpeace o Los Verdes entre otras.

Informaciones ofrecidas por algunos de los periódicos de la región:


Veamos ahora qué dice al respecto el periódico más vendido en Tenerife:
¿Han sido capaces de encontrar en la portada del diario algún titular alusivo a la concentración de unas 30.000 personas en la ciudad en la que se edita este periódico?

sábado, 14 de marzo de 2009

Un aplauso para ellos

Leía en la prensa la iniciativa del Gobierno de Canarias para destinar la comida que descartan en los supermercados y repartirla entre los más necesitados y no podía sino apoyar esta decisión. Pero ellos son sólo la cara pública, de los que se habla en los medios, detrás, en la sombra, existen organizaciones que desde hace mucho tiempo realizan esta jugada. Un ejemplo es la Asociación de Caridad de San Vicente de Paúl, de San Pío, que ha llegado a acuerdos con determinados supermercados para recoger la comida que ellos tiran a diario y repartirla entre los más necesitados del barrio en el que operan. Hace poco conocí la fantástica idea de una señora del Puerto de la Cruz que ha montado un supermercado en el que puedes hacer la compra por la cantidad simbólica de un euro. El sistema es el mismo, ella recoge lo que otros tiran, y está aún en buen estado, y lo presenta dispuesto en estanterías como es común en estos establecimientos. Y sin ir más lejos, mi tío postizo, sufre cuando ve las montañas de pan - protegidos por su bolsa de papel – que tiran a la basura todos los días en un Hiperdino de Santa Cruz. Gracias a él tenemos pan rallado y bizcochado toda la familia. Desde aquí pido un aplauso para esta gente desconocida que tuvo esta idea desde hace mucho tiempo y de los que no se habla en los medios.

viernes, 13 de marzo de 2009

¿Se buscan padres perfectos?

En una ocasión tuve la oportunidad de hablar largo tiempo con una funcionaria responsable directamente de determinar la idoneidad de los solicitantes para adoptar. Me fue imposible entenderla. Ella defendía los criterios legales y técnicos tanto para las adopciones nacionales como internacionales que determinaban la aceptación o no de los padres. Entre ellos, que el niño contara con una habitación individual en lacasa, que los padres trabajaran -nótese que he escrito “padres” y que contaran con una renta holgada. Yo entiendo que las administraciones de todos los países deben buscar los mejores hogares para niños que han sufrido más de la cuenta desde corta edad, pero ¿me puede explicar alguien entonces qué mal le han provocado padres biológicos de todo el mundo a sus vástagos al no poder permitirse habitaciones individuales para sus hijos, que tienen que compartir habitación en maravillosas literas? ¿Puede un funcionario demostrarme que parte de mis problemas de adulta se derivan de que mi madre se dedicó a “sus labores”, a cuidarnos a mi padre y a mí con cariño? ¿Será que soy en ocasiones infeliz porque en mi casa se pasaron épocas más holgadas que otras?
Me gustaría volver a tener la oportunidad de dialogar con técnicos y especialistas en adopciones para que me expliquen, como si yo fuera una niña de cinco años, cómo es posible que le quitaran a una madre adoptiva de La Orotava [Tenerife] a su hija, tras tres años de convivencia tranquila y feliz, para devolverla a una madre biológica que, tras un año con ella, la ha dejado de nuevo en manos de la administración. Esta niña, conocida por el nombre falso para respetar su intimidad de Piedad, fue llevada al primero de los tres centros de menores donde ha estado, cuando aún no tenía ni siquiera un año de vida. Ahora su madre biológica tampoco se siente capaz de educarla y cuidarla. Lo único que la administración ha conseguido en este caso es que Piedad se haya quedado sin su madre, Soledad Perera y que esté sola, una vez más.

jueves, 12 de marzo de 2009

Seamos pesimistas


“Los únicos que pueden cambiar el mundo son los pesimistas. A los optimistas ya les parece bien cómo está”. Con estas contundentes palabras se expresaba José Saramago hace apenas unos días en una entrevista que le hacían en el diario El País junto a Fernando Meirelles, a propósito de una nueva película basada en su conocido Ensayo sobre la Ceguera.
La sentencia me ha servido de excusa estos días para paliar el pudor social al que a veces nos vemos sometidos quienes tenemos que reconocer, tímidamente, cierta propensión al pesimismo. Al fin y al cabo se trata, efectivamente, de un inconformismo, de una no aceptación de la realidad por el mero hecho de presentarse como consumada. ¿Y, por qué no podemos reivindicar nuestro derecho a ser una especie de rebeldes con causa? Quizá –pienso- convenga destapar, al menos, un pesimismo que, lejos de ser aprensivo y orgulloso de sí mismo, se torne en un pesimismo activo con ánimo de cambiar las cosas.
Pero, al parecer, la tendencia actual deambula por otros derroteros. Reina la pasividad y los colectivos y plataformas sociales, aunque cada vez más numerosos, se apuntan, cual partido político, al carro de la popularidad mediática en detrimento de la acción social por puro altruismo.
Leo la prensa diaria y las palabras de Saramago vuelven a retumbar en mi cabeza como un constante rutilar de reflexiones y preguntas que estallan al aire. Las páginas de los periódicos llevan demasiado tiempo llenas de presuntos casos, bien de corrupción o, cuanto menos, de sinrazón, política y social: militantes del PP a nivel nacional son sospechosos de una trama de espionaje al más puro estilo watergate. No pasa nada y obtienen, por ejemplo, un triunfo rotundo en las elecciones gallegas; un ministro de Justicia del actual Gobierno se va de caza, sin la preceptiva licencia, con el magistrado Baltasar Garzón. Dimite y a otra cosa, mariposa; Y no hace falta ir tan lejos: en Canarias, los diferentes partidos se empeñan en participar en el juego de “culpable tú, culpable yo, y tiro porque me toca” con asuntos como el caso Salmón o el caso Las Teresitas, entre otros. Tampoco pasa nada más. El lector optimista pasa página. Ya se está acostumbrando.
Y continúa pasando las páginas como si se tratara del siguiente capítulo de un gran e interminable serial del que ni siquiera se espera un final contundente sino, tan sólo, rellenar la cuota diaria de entretenimiento. Más páginas. Los diarios nos hablan también de muertes. Muertes de personas a mano de sus parejas o ex parejas sentimentales; muertes de más personas en continuos naufragios de cayucos -muchos de ellos niños-, a los que no sólo se les cayó por la borda sus sueños y esperanzas más nobles sino, también con ellos, su propia vida. Son los dramas de la sociedad actual, “qué se la va a hacer”, diría el optimista lector.
Vamos a ver qué cuentan las más halagüeñas páginas de cine. Pero, tendría que venir la gran industria cinematográfica hollywoodiense para recodar un drama ya consabido: los niños de La India se mueren de hambre o viven en la más absoluta de las pobrezas. Con sus ocho óscar, la película Slumdog Millonaire ha tenido que traspasar la ficción para que los periódicos nos cuenten el drama ejemplarizante de unos pequeños actores que emprenden una dura vuelta a la realidad al regresar a su país, dejando la alfombra roja de Hollywood para instalarse en chabolas en condiciones insalubres. Pasemos pues al horóscopo, dice el lector optimista.
En fin, todo pasa y no pasa nada. La vida sigue, por supuesto. Y el lector optimista lucha orgulloso contra una realidad que se empeña en desvelarse ante sus ojos en constantes alardes de exhibicionismo.
Sin embargo, las palabras de Saramago vuelven a salpicar la conciencia al más puro estilo del Pepito Grillo que, implacable a la par que cuerdo, acecha a su víctima. ¿Hay algo de malo en revelarse al mundo como un pesimista? ¿Qué hay de perjudicial en reconocer que hay ocasiones en que la realidad no nos gusta y que podemos ser inconformistamente pesimistas? Quizá se pueda intentar modificar las cosas, y, cuanto menos, no aceptarlas como hechos consumados sino como realidades que se pueden mejorar.
Quizá podamos aportar nuestro pequeño granito de arena para intentar cambiar el mundo. Quizá haya que estar siempreenmedio, como subraya nuestro blog, “mirando a todos los lados y preguntándonos que es lo que hacemos sin hacer nada, con las manos en los bolsillos”. Seamos, por qué no, pesimistas.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Héroes políticamente incorrectos





Dicen los entendidos que Alan Moore creó con Watchmen una de las mejores novelas gráficas -que no cómic- de toda la Historia. Yo reconozco no haber leído el cómic pero el día del estreno fui a ver al film dirigido por Zack Snyder (Wisconsin, 1966). Acostumbrada a supermanes, spidermanes, hulkes y demás fauna superheróica, la película de Snyder me pareció un descubrimiento y el personaje de Rorscharch -hilo conductor de la pelicula a través de su diario- uno de los héroes más humanos y tristes que he visto en una pantalla de cine. Hasta ahora, los superhéroes tenían debilidades pero en Watchmen directamente tienen miserias. Y de eso va la película en realidad. De un mundo mísero que se une tras una matanza, pero en el que la miseria moral no acaba porque nada tiene final como dice el personaje femenino Espectro de Seda. Asesinos, con delirios de grandeza, alejados de la raza humana, escondidos y castrados en una vida normal, con una absoluta falta de fe en la sociedad, amargos y cínicos, los vigilantes, los héroes enmascarados vagan por una ciudad donde nadie les quiere, no son aplaudidos, no son admirados y hasta son perseguidos. Tipos con una máscara física que les da el poder de la vida, la muerte y hasta el sexo. El Comediante -asesino mercenario y amoral- mata a una mujer vietnamita embarazada de él; el Dr. Manhattan -una especia de bola de energía- salva un mundo que apenas le importa; Nite Owl -feo, gordo y gris- es incapaz de acostarse con Espectro de Seda hasta hasta que no se enfunda en su traje. De todos ellos, me quedo con Rorscharch y su máscara basada justamente en el test de psicodiagnóstico que lleva su nombre. Esas láminas con manchas en las que cada cual ve lo que quiere. En su caso, soledad, abandono y horror. Desde aquí mi pequeña recomendación. Ya me direís si os han gustado estos héroes políticamente incorrectos.

martes, 10 de marzo de 2009

La crisis en los medios ¿qué me cuentas ahora?


Crisis en los medios de comunicación, se esperan despidos masivos en grandes y pequeños... la prensa escrita una de las peores malparadas.

Un redactor, cansado de contratos pasados de moda hace años decidía emprender una nueva vida, optar por otro camino y alejarse de aquella casa, escuela efímera de muchos periodistas, y emprendía el camino hacia el despacho del fondo para decir: "me voy en quince días". Era inevitable entonces que ese paseo diera lugar a una reunión en la cual, a voz en grito, el plumilla debía aguantar durante largo rato, una retahíla que se basaba en: "haces un flaco favor a la empresa", "tus compañeros se perjudicarán mucho con tu decisión", "ya no te acuerdas cuando te abrimos las puertas de esta casa", "aún no estás maduro, a dónde vas a ir", "¿recuerdas los días que te dimos cuando tu padre estaba enfermo? ¿así nos los pagas?".
Y cuando ya la tormenta amaniaba, retumbaba el definitivo y lapidario: "recuerda que, aunque te firmemos la excedencia, aquí no vas a volver a trabajar nunca más". Ahora, algunos de los que se quedaron (por lealtad, por seguridad, porque no tenían nada mejor, porque quizás 'temían' pasar por el trago de la reunión aquella) se han visto en la calle de la noche a la mañana. Les ha costado media hora a las empresas hacer reestructuración y borrar de un golpe todos aquellos principios de los que pontificaban. Me gustaría ver la cara de quienes daban aquel discurso paternalista, cuando ahora deben comunicarle a los compañeros que 'kaput', que 'ya no más', que la crisis, que ....
No hubo crisis durante todo aquel tiempo en el que se pedía lealtad y no se renovaban los convenios. No había crisis y las condiciones eran: falta de luz, ordenadores del pleistoceno, sillas de tortura... Ahora sacan de la gaveta la maldita palabra para justificar estos despidos, y se quedan tan frescos viendo el fútbol en sus despachos.

¿Qué y cómo se les dirá ahora a los trabajadores?, ¿cuál es el tono de voz que se utiliza para comunicar un ERE como el brutal que ha presentado ABC, la situación de El Mundo, la de Prisa; y más cerca -aunque lo de La Gaceta ha sido un caso diferente (pero no menos sangrante)- los casos 'prescindibles' de los últimos despidos en La Opinión y DA.
¿Ya no se acuerdan cuando, muchas veces, esos mismos periodistas se quedaron hasta el alba para que el periódico saliera lo más actualizado posible?, ¿ya no se acuerdan de las horas de más que hubo que estar a pie de playa esperando aquella patera?, ¿o del peligro que se corrió contando un Delta (quien dice un Delta dice un 31 M o un 11M o un atentado de ETA, o un partido de fútbol bajo un aguacero) que nos amenazaba las cabezas en cada esquina?
¿Ya no se acuerdan de esos discursos intimidatorios y coaccionantes que vomitaban?, ¿cuál es el que usan ahora? ¿Ya no piden lealtad? Seguramente dirán "si vuelve a salir algo no dudes que contaremos contigo...", "es un tema de RRHH", o "la orden viene de arriba"... qué rápido cambian los papeles de esta triste película.

Se les debería caer la cara de vergüenza, pero de un golpe bien certero entre las cejas.

domingo, 8 de marzo de 2009

Más serotonina, por favor!


Su vida era perfecta. Bueno, casi. Hacía dos años que se había trasladado a vivir a Berlín, muy cerca del barrio judío. El estudio de diseño gráfico que tanto visitó por internet había aceptado finalmente su currículum. No se lo pensó dos veces. Compró un billete sobre la marcha y estuvo dos días en un hotel. Al tercero encontró un pequeño apartamento, muy bien de precio. Atrás quedaba una etapa en España. Una puerta ya cerrada. Otra por abrir. Su trabajo lo llenaba plenamente. Bueno, casi. Comenzó con pequeños proyectos básicos pero pronto se ocupó de otras iniciativas más ambiciosas, ideas que lo obligaban a mantener su cabeza creando e inventando todo el día. El reconocimiento profesional no le faltó en este tiempo. Lo tenía todo. Incluso aquella chica pelirroja con pecas, de linda cara, a la que vio a diario en el café de la esquina mientras desayunaba acabó por compartir su vida, deseos, aficiones… Los ingredientes estaban todos para ser feliz. Bueno, casi todos. Un día comenzó a sentirse apagado, decaído, deprimido... Se preguntó primero qué había fallado en su vida para estar así. No daba con la clave. Después visitó a un médico, dos, tres y hasta seis especialistas. Cansado, fue una última vez. “Necesitas rayos UVA”, le dijo el galeno. “¿Rayos UVA?”, respondió muy sorprendido. “La falta de sol y de luz provocan tu apatía y como no quieres marcharte a otro lugar, esta es la solución hasta que llegue el verano”. Así fue. Se recuperó.
Estos días grises y fríos me traen al recuerdo esta historia real, aunque con algunos componentes de ficción. No es la crisis lo que nos tiene apagados. Que llegue el calor, ¡más serotonina, por favor!