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jueves, 26 de febrero de 2009

Buenas ideas



A veces parece imposible tener buenas ideas, crear algo nuevo, innovar. Tratar de ser original puede convertirse en un proceso doloroso en el que la mente sufre ante la escasez de ideas y se topa siempre con lo ya hecho. Esto es aplicable tanto a las grandes obras literarias,cinematográficas y musicales como a fiestas populares como el Carnaval. Las grandes fantasías candidatas a reinas adultas, drag queens, Tercera Edad o infantiles cada vez se parecen más. Sin embargo, este 2009 ha pasado desapercibida una propuesta original en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife y con un trasfondo social importante. Elías Barrios Velazco presentó esta fantasía, llamada Destellos del Arco Iris, elaborada con botellas recicladas. Barrios estuvo dos años preparando este traje, tras comprobar un día el efecto que la luz hacía en una botella de plástico sobre su nieta. La propuesta la vistió con soltura Margarita Rodríguez Barroso, en representación de la Asociación Mujeres con Cáncer de Mama de Tenerife y que también ha padecido esta dolencia. La aspirante a Reina resultó elegida Primera Dama de Honor.

sábado, 14 de febrero de 2009

Un San Valentín especial


Sara es una mujer de treinta y tantos, con dos niños pequeños y un historial de 10 años de matrimonio. Hace ya tiempo que no celebran San Valentín, de mutuo acuerdo, por aquello de no caer en la furia consumista. Pero también hace siglos que él no le regala una caricia ni un piropo. Cada año, el 14 de febrero es un sufrimiento para Sara, más preocupada por la falta de cariño que por no celebrar este día, que ni le va ni le viene. Pero esta vez ha sido diferente. Esta mañana se levantó y decidió no esperar por caricias ni halagos de nadie. Se plantó delante del espejo y tomó la firme decisión de regalarse tiempo. Arregló a los niños y salió a la calle, los dejó en un parque infantil por unas horas y se dedicó a pasear sola, hacia ninguna parte. Se sentó en una cafetería, leyó el periódico y luego permaneció un rato sentada, saboreando su café con leche y observando, por primera vez, cómo era el mundo que la rutina no le dejaba ver. Recogió a los niños, compró unas pizzas-nada de cocinar hoy-, soportó la mirada esquiva y atravesada de su marido, extrañado por el cambio de costumbres, acostó a los niños y al marido y se tumbó en el sofá, con una mantita y una película clásica de esas que siempre le gustaron. Por la tarde, alentó a los críos para que le pidieran a su padre una tarde de parque y, ya sola, se preparó un baño de agua muy caliente y sales relajantes con música de fondo. Ya de noche, tras una cena también pre-cocinada, se acostó temprano, el marido en el salón viendo la tele cerveza en mano, con la sensación de haber pasado el mejor día de su vida, un San Valentín especial en el que hizo lo que debía desde hace mucho tiempo: decirse a sí misma un te quiero.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Vergüenza ajena


En muchas ocasiones me avergüenzo de pertenecer a esta especie. Aunque lo he intentado me es imposible siquiera aproximarme a las posturas de aquellas personas que disfrutan torturando a los animales. Cuando escucho los argumentos que dan he llegado a la conclusión de que transitamos por caminos paralelos y que el punto de encuentro es completamente imposible.
Que alguien sienta placer maltratando o viendo como maltratan, por citar un ejemplo, a un toro como en el caso del Toro de la Vega me parece deleznable. Los manidos argumentos de las tradiciones, la España cañí y el folclore son tan válidos como decir que habría que seguir apostando porque la mujer se quedara con la pata quebrada y en casa por aquello de que es lo que ha hecho durante siglos.
No hay excusa ni argumento posible que justifique que el sufrimiento de un animal proporcione satisfacción a una persona. Es más, me resulta difícil creer que esa persona no disfrutará también con el sufrimiento de otra, ya que, si al parecer lo que le provoca placer es contemplar a un ser acorralado, aterrorizado y sufriendo a causa de las lesiones que se le ocasionan, ¿porqué no a otra de su especie?
Resulta paradójico que en España, merced a la reciente modificación del artículo 337 del Código Penal, alguien pueda entrar en prisión por maltratar a un animal doméstico, medida que aplaudo, y que sin embargo se permita esta barbarie hacia otros muchos animales en diferentes poblaciones españolas. ¿Para cuándo algo de coherencia?