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martes, 26 de mayo de 2009

Las ruinas de aquella Europa


Las benévolas
Jonathan Littlel
RBA
Barcelona, 2007
1.200 páginas.


Jonathan Littel ha construido un edificio literario sobre las ruinas del holocausto nazi digno de un apunte claro y meridiano en la historia de la literatura de este imberbe siglo por el que transitamos. Más de mil páginas que diseccionan uno de los episodios más cruentos de la historia universal. Este libro es una novela extraña. Se construye con los ladrillos de la documentación exhaustiva y se termina con el argumento, en algunos momentos arrebatador y en otros, a mi juicio, excesivamente grotesco y surrealista.
Pero de lo que no hay duda es de que se trata de una novela clave, por un lado por su contenido historiográfico y por otro por el cambio de focalización que experimenta (el protagonista es un oficial SS). En cuanto a los datos históricos, el autor hace gala de un conocimiento minucioso y detallado de este periodo (1939-1945, años en los que se desarrolla la acción) y de las circunstancias que en él se produjeron en Europa. Quizás el texto flaquee incluso por el exceso de datos: cargos militares, referencias a mandos, oficinas, lugares y departamentos políticos, etcétera.
En la parte de la ficción, Las benévolas es la crónica despellejada de un hombre atormentado, pero no sólo por el entorno hostil de una guerra de exterminio en la que se ve implicado de lleno; sino por su propio y oscuro interior. Este tratado, perfilado sobre las bajezas e inmundicias de la raza humana está escrito con desparpajo. Pese a sus más de mil páginas, esta obra no debería dejar de leerse, eso sí, con cuidado, porque como decían aquellas advertencias televisivas: su lectura puede herir la sensibilidad del espectador.

jueves, 21 de mayo de 2009

Seda

Seda de Alessandro Baricco es una novela, entre cuento e historia de amor que te atrapa desde su inicio dejando en cada capítulo a la imaginación volar hacia lo que podría haber sido y no fue.
Se termina de leer en poquísimas horas, quedando en la memoria el recuerdo de las vivencias del personaje por mucho tiempo.
Es un relato suave, sutil, refinado como la misma Seda. La corta extensión de sus capítulos te lleva a reflexionar continuamente y a concluir que es un relato lleno de poesía y de mensajes.
Entre sus líneas, el secreto de lo realmente importante en la vida cobra relevancia, desplazando lo innecesario al baúl de los recuerdos.
Contiene destellos de pura magia. Con erotismo y misticismo que traslada hasta el antiguo reino de Japón envolviéndote en las tradiciones y misterios de ese extraordinario país.
Palabras de amor que muestran en escasas letras un romanticismo sin límites.
Un viaje con destino hacia las emociones. Belleza, delicadeza, pasión, simplicidad, naturalidad. Morir de nostalgia por algo que jamás se vivió.

Una pequeña gran obra de arte.




martes, 5 de mayo de 2009

La ciudad duele


Sida mental

Lionel Tran

Editorial Periférica

Cáceres, 2009

160 páginas.

 

Creemos, quizás siempre ha sido así, que las nuevas generaciones están infectadas por determinados virus sociales que las alejan de lo que entendemos como sentido común o de la propia ciudadanía: vestimentas carcelarias, tribus urbanas, violencia explícita, drogas, xenofobia…. Esto hoy acaso esté más de moda al ver cómo desde la escuela son los alumnos los que tienen el poder de decisión y castigo, por encima de cualquier otro estamento social, llámese familia, maestros, policías o jueces. Sin embargo, esto no es nuevo en absoluto. Lionel Tran ha escrito una pequeña (me refiero al tamaño) novela en la que describe el estereotipo de adolescente europeo de la periferia de una gran ciudad a finales de los setenta y mediados ochenta: Carne de cañón, piltrafa humana forjada entre los malos tratos, el acoso social y familiar, el robo, las drogas, la violencia. Se trata de una novela escrita, sin duda, con las vísceras, asestando golpes certeros en la cara –y el hígado- del lector. El protagonista despieza su existencia en capítulos en los que se resume de manera brutalmente cruda la realidad de miles de jóvenes a los que la sociedad no ha ofrecido sino dolor. Enfermos sociales que no respetan ni a los animales, ni a las personas, ni a los bienes materiales, porque las deudas que la realidad les ha dejado son tan caras que han perdido toda esperanza de resarcimiento. Los activistas de mayo del 68 tuvieron hijos a los que no supieron inculcarle ninguna de las cosas por las que habían salido a la calle, el resultado fue una juventud desestructurada, violenta, sin piedad ni compasión, no ya por los demás, sino consigo misma. No hace falta leer entre líneas, Tran lo dice todo de manera muy clara: Dolor.

martes, 7 de abril de 2009

Me gusta leer

jueves, 26 de marzo de 2009

¿El Cementerio de Los Libros Olvidados?


No sé, hay ocasiones en que algunos hechos y circunstancias transcurren casi inadvertidos, apenas con un fino y delicado hilo de realidad que los llega a convertir en noticiables pero sin el suficiente peso como para trascender más allá del mundo de las pequeñas cosas y arañar protagonismo en la galaxia de los mass media. No obstante, precisamente estos asuntos me llegan, a veces, profundamente al corazón e, incluso, van tejiendo un auténtico impulso difícil de aplacar y que me anima a escribir, si siquiera, unas humildes pero sentidas líneas que sirvan de desahogo compartido con los lectores de siempreenmedio.
Hace unos días pude leer una información en la que se relataba que la Biblioteca Británica cifraba en 9.000 el número de libros extraviados y robados de sus anaqueles, entre ellos, tratados renacentistas de teología y alquimia, un texto de astrología medieval así como -ojo al dato-, primera ediciones de grandes obras de la Literatura universal como, por ejemplo, El retrato de Dorian Gray de Óscar Wilde. Sí señor, tal cual. La noticia se daba así, sin más, sin levantar más revuelo ni protagonizar grandes titulares de primera página ni animadas tertulias en el adorado prime time de las audiencias.
Pues sí señor. Los directivos de la Biblioteca explicaban, para tranquilidad de los lectores, que esto no quería decir que alguien los hubiera robado sino que, tal vez, y sólo tal vez, estuvieran perdidos entre los 650 kilómetros de estanterías del centro. Claro, muy tranquilizador...
Los argumentos esgrimidos por la Biblioteca me recordaron al entrañable cementerio de los libros olvidados de La Sombra del Viento de Carlos Luis Zafón. Un lugar misterioso, casi un santuario en el que se hallan refugiados los libros que ya nadie recuerda, los que se han perdido en el tiempo o los que han sido perseguidos; un lugar que Daniel Sempere descubre, de la mano de su padre, para comprender que cada libro, cada tomo que allí se encuentra, tiene su propia alma.
¿Habrían ido a parar los libros de la Biblioteca Británica a este cementerio de los libros olvidados? ¿Se habrán fugado o estarán perdidos entre los anaqueles del centro porque nadie los ha reclamado? Quién sabe. Pero, más allá de estos interrogantes, cabría preguntarse de qué manera están velando algunas instituciones por preservar auténticos tesoros de la cultura universal.

viernes, 20 de marzo de 2009

Airear el corazón


Aunque la dibujante iraní Marjane Satrapi es alabada por el cómic Persépolis, les propongo aquí la lectura de otra de sus obras gráficas: Bordados. En ella las mujeres de la familia se disponen a charlar y a tomar el té mientras los hombres duermen la siesta. Antes, por supuesto, han arreglado la cocina y limpiado las sobras que los hombres han dejado atrás. En esa conversación de sobremesa las mujeres hacen lo que Satrapi llama "airear el corazón", es decir, contarse historias, criticar a sus hombres, hablar de sexo, amor, matrimonio, virginidad y odio. En definitiva, esas mujeres iraníes comparten con el resto de féminas del mundo un santo y seña: la complicidad. Mientras los maridos duermen, ellas se desahogan, ríen y lloran y, por encima de todas las cosas, se entienden y apoyan. Esa chispa de comprensión, derivada de las desigualdades soportadas, siempre será la envidia de los hombres.