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miércoles, 29 de abril de 2009

El tamiflu anda suelto


En esta costumbre que tienen los políticos -y de la que los medios de comunicación se acaban contagiando- de preocuparse sobremanera de las formas ahora ya no se puede decir gripe porcina ni gripe americana. En Estados Unidos se llamará gripe mexicana (que quede bien claro de dónde viene la cosa para que cuando veamos a un ciudadano mexicano tosiendo echemos a correr) y en España han decidido que se llamará gripe nueva o nueva gripe, no me ha quedado muy claro. Lo de dejar a los cerdos a un lado, me parece bien porque el jamón está muy rico y el contagio ya es entre humanos. No repitamos la experiencia de la gripe aviar en la que el pollo se convirtió en el enemigo público número uno...y eso que nunca hubo un contagio de humano a humano. De aquella alarma sanitaria -mitad real, mitad paranoia colectiva- nos quedó mucha aprensión y el famoso Tamiflu que de nuevo anda suelto. Cosas de la vida, una persona muy cercana a mí está aislada en su casa con la única compañía del Tamiflu y la mascarilla. Tuvo contacto con el hombre que el sábado acudió al Hospital de Cruces (Barakaldo). Ayer se confirmó que efectivamente tiene gripe porcina, o mexicana, o nueva, o como se diga. Así que como la navidad, el verano, las rebajas, las vacaciones o un cantante famoso... algún periódico vasco tituló: 'Se confirma la llegada de la gripe porcina a Euskadi'. Como si la estuviésemos esperando, vaya. No sé si esta noticia tranquilizará a esta persona que se toma su aislamiento con todo el humor y la filosofía del mundo... y la mascarilla puesta, eso sí. Un beso enorme para ella (no creo que me contagie ninguna gripe ni vieja ni nueva) y tranquilidad para el resto.

lunes, 27 de abril de 2009

419 y Rita



El fraude, delito recogido en el Código Penal Nigeriano de forma explícita en el artículo 419, es una forma de vida instalada y aceptada desde hace décadas en Nigeria, un país inmensamente rico en recursos, segunda potencia gasística tras Rusia y consolidada entre los diez productores de petróleo más importantes que, sin embargo, vive un auténtico drama humano sin solución a corto plazo. Situado en el número 158 de la lista de 177 países más desarrollados y con una esperanza de vida de 46 años, Nigeria es noticia estos días por el caso “Trovan”, un medicamento que Pfizer, la mayor multinacional farmacéutica, suministró en 1996 a unos cien niños de la ciudad de Kano, al norte del país, con la intención de curarles la meningitis que padecían y un antibiótico de la familia de las quinolonas a otros cien. Once de esos niños utilizados como cobayas humanas murieron y el resto sufren desde entonces secuelas terribles. Pero no fue hasta 2002 cuando el Gobierno de Nigeria llevó a los tribunales a Pfizer, que hasta la fecha no se ha hecho responsable oficialmente de un experimento que no contó con tests previos. Una tragedia de proporciones devastadoras que en el Primer Mundo no hubiera pasado desapercibida. Sin embargo, 55 millones de euros, cifra aceptada por el Gobierno Nigeriano para “resolver el asunto”, hará del caso “Trovan” un 419 más en la larga lista de fraudes que desangran un país y que quebrará, quien sabe si definitivamente, la frágil confianza entre quienes suministran medicamentos para salvar vidas en el Tercer Mundo al amparo de la Organización Mundial de la Salud y el cada vez más creciente rechazo a las ayudas del exterior que lideran los islamistas radicales que se extienden por el continente negro sin control.

“Rita”

El cuerpo humano es tan frágil como asombrosamente enérgico. Pero sin duda, en nuestro cerebro reside el talento inimaginable que nos diferencia del resto de los seres vivos de este planeta. El cerebro ha sido y continúa siendo el campo de estudio de la científica italiana Rita Levi-Montalcini, premio Nobel de Medicina que a punto de cumplir 100 años continúa investigando y dando conferencias allí donde se la reclama. Esta mujer de rasgos decimonónicos, carácter dominante y muy independiente, muestra una lucidez encomiable a pesar de que casi no ve y escucha con dificultad. Toda su fuerza vital reside sin duda en un pensamiento libre de ataduras y sin prejuicios que le llevó en 1951 a descubrir la molécula proteica llamada Factor de Crecimiento Nervioso (NGF), que juega un papel esencial en la multiplicación de las células, y a profundizar en el conocimiento del cerebro, su gran especialidad, y de la que ella es un vivo ejemplo. Ferviente seguidora del testamento biológico y la eutanasia, Rita asegura sin rubor que el día que ya no pueda pensar quiere que la ayuden a morir con la misma dignidad con la que ha vivido. Una vida en la que, como ella misma asegura, “siempre he utilizado el hemisferio izquierdo de mi cerebro y no el derecho, exponencial generador de la tragedia y la miseria humanas y germen de la extinción de la especie humana”. Habrá que creerla.

Sergio Negrín

martes, 14 de abril de 2009

Cortinilla y musiquilla (los informativos de tv y el ácido gástrico)


La camarera, compadeciéndose de mi soledad, encendió la tele, sin yo pedírselo, para que almorzara acompañado por la bella señorita que leía las noticias. No me hizo un favor: Un violador/perseguidor/asesino que durante dos años vejó a su (¿suya?) mujer quedó absuelto porque los jueces dijeron que la agredida no había sido capaz de explicar qué era lo que la criaturita de dios le hacía cuando se quedaban solos en casa. Cortinilla y musiquilla. No sé cuántos técnicos de la policía de Sevilla siguen rebuscando en la basura, a ver si encuentran el cuerpo (o algo) de Marta del Castillo. Cortinilla y musiquilla. Salió el Papa, decía no sé qué. Cortinilla y musiquilla. Un fulano llevaba en el maletero de su coche a sus hijos, entre equipaje y botellas de alcohol. Cortinilla y musiquilla. José Tomás y otro torero triunfan (¿triunfan?) en la Plaza de Toros de Málaga. Cortinilla... terminé, masticando atropelladamente, el último bocado que me había introducido en la boca. Me levanté, dejé un billete de diez euros sobre el mostrador y me fui corriendo a la farmacia, a comprar pastillas para el ácido.

Pd.: Salud y República (no perdamos la esperanza)

domingo, 12 de abril de 2009

El optimismo y la salud

Artículos como este no hacen más que confirmar mis sospechas. El estado de ánimo y la enfermedad van cogidos de la mano, lo que me lleva a deducir que si somos capaces (que lo somos en la mayor parte de las ocasiones) de cambiar nuestro estado de ánimo, seremos menos propensos a tener determinadas enfermedades.
El estado de ánimo viene determinado por las circunstancias externas en muchos casos pero, por encima de ellas, por la actitud que adoptemos ante esas circunstancias. No soy especialmente adicta a los llamados libros de 'autoayuda', pero el de Ramón Gaja Bienestar, autoestima y felicidad, parece hecho ex profeso para cambiar esa actitud y, por consiguiente, estar más sanos.