
En esta costumbre que tienen los políticos -y de la que los medios de comunicación se acaban contagiando- de preocuparse sobremanera de las formas ahora ya no se puede decir gripe porcina ni gripe americana. En Estados Unidos se llamará gripe mexicana (que quede bien claro de dónde viene la cosa para que cuando veamos a un ciudadano mexicano tosiendo echemos a correr) y en España han decidido que se llamará gripe nueva o nueva gripe, no me ha quedado muy claro. Lo de dejar a los cerdos a un lado, me parece bien porque el jamón está muy rico y el contagio ya es entre humanos. No repitamos la experiencia de la gripe aviar en la que el pollo se convirtió en el enemigo público número uno...y eso que nunca hubo un contagio de humano a humano. De aquella alarma sanitaria -mitad real, mitad paranoia colectiva- nos quedó mucha aprensión y el famoso Tamiflu que de nuevo anda suelto. Cosas de la vida, una persona muy cercana a mí está aislada en su casa con la única compañía del Tamiflu y la mascarilla. Tuvo contacto con el hombre que el sábado acudió al Hospital de Cruces (Barakaldo). Ayer se confirmó que efectivamente tiene gripe porcina, o mexicana, o nueva, o como se diga. Así que como la navidad, el verano, las rebajas, las vacaciones o un cantante famoso... algún periódico vasco tituló: 'Se confirma la llegada de la gripe porcina a Euskadi'. Como si la estuviésemos esperando, vaya. No sé si esta noticia tranquilizará a esta persona que se toma su aislamiento con todo el humor y la filosofía del mundo... y la mascarilla puesta, eso sí. Un beso enorme para ella (no creo que me contagie ninguna gripe ni vieja ni nueva) y tranquilidad para el resto.


