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domingo, 17 de mayo de 2009

De fulanas y frescas

Para escuchar el corte de audio pincha aquí, te recomiendo que lo escuches...

"Y una mujer con esto del aborto aborta unas cuantas veces, cinco o seis veces, a esa se le ha quitado el amor maternal, el amor de todo. Es una fulana. Es lo que pienso, es una fresca. Y los hombres lo que quieren, parece ser, es que todas las mujeres sean unas frescas y esa Bibiana, esa Trinidad, no lo han pensado”.

Cuando la oí se me pusieron los pelos de punta, qué horror. Éstas son las palabras que vociferó en directo en la Cadena Ser la secretaria de AdeVida, Rosa González, la semana pasada cuando el Gobierno decidió dar luz verde al anteproyecto de reforma de la Ley del Aborto.Por favor que alguien le diga a esta señora que estamos en el año 2009 y no en 1909, que los hombres no son el demonio y que el sexo no es malo.

Me parece muy bien que esté en contra del aborto, de la pastilla del día después e incluso del sexo, pero por qué tiene que descalificar a los que no estén de acuerdo con ella, por qué tiene que imponer al resto de la sociedad su moral y su filosofía de vida. Me parece que la fresca es ella. ¿La obligo yo a tener relaciones, tomar anticonceptivos o abortar? No, ¿pues entonces? Que deje de gritar por la radio insultos contra los que no viven como ella. Que se dedique a su familia y deje que el resto de la humanidad viva su vida como quiera o pueda sin ser juzgados. Ya está bien, no entiendo por qué todavía hay gente empeñada en imponer a los demás sus maneras de vivir y entender la vida. Si queremos condenarnos, es nuestro problema, que nos dejen caminar hacia el calor del infierno. Yo, al menos, no necesito que nadie me salve. Gracias.

jueves, 9 de abril de 2009

La mirada del tiempo


Algunos ideales de belleza van cambiando conforme lo van haciendo también los tiempos y sus arcanos designios. Otros, sin embargo, consiguen saltarse estas leyes. Si no, que se lo pregunten a una de las reinas egipcias más afamadas y admiradas a través de la cadencia de los siglos y del impulso histórico de la curiosidad humana: Nefertiti.
Al menos así había sido hasta el momento. No obstante, pareciera ahora que la reina de la belleza del Nilo pudiera estar a punto de perder su trono. Estos días nos hemos enterado de que científicos alemanes han revelado, gracias a los avances tecnológicos que les han permitido analizar capas más interiores del busto de la reina egipcia -que se encuentra actualmente en el Museo Antiguo de Berlín-, que la reina no era tan bella como se creía. Al parecer, comparado con la cara de estuco más exterior, la cara interior tiene mejillas menos prominentes, un pequeño bulto en la nariz y arrugas en la boca y en las mejillas.
Todo apunta a que el autor hizo estos cambios para hacer que Nefertiti se acercara más a los ideales de belleza de la época. Otros han señalado, incluso, que el faraón Ajenatón –esposo de Nefertiti- pudo haber ordenado que representaran a la reina según su propia percepción.
Es curioso, pienso, que la humanidad lleve siglos viendo a la reina egipcia a través de los ojos del faraón enamorado que construyó, sin saberlo y con la ayuda del escultor, un referente de belleza que ha sido admirado por la historia.
Este descubrimiento puede servir de ejemplo para dejar patente, además de la evidencia de que los grandes avances científicos y tecnológicos son hoy un instrumento fundamental para arqueólogos, antropólogos e investigadores del arte, que las cosas que tradicionalmente se han aceptado como verdades absolutas están cada vez más teñidas de relatividad.
El ser humano está hoy más cerca de la magia de observar el mundo desde diferentes prismas que lo pueden acercar, como en el caso del busto de Nefertiti, a ver una pieza escultórica de gran valor artístico y arqueológico; a contemplar una belleza cargada de siglos y de leyenda; y también, por qué no, a imaginar la posible mirada de un faraón egipcio enamorado que convirtió a su amada en reina inmortal de la belleza.

miércoles, 1 de abril de 2009

Brújula para no perder el Norte


Arantza Quiroga (PP) será la próxima presidenta del Parlamento Vasco. De momento, y antes de empezar con su trabajo, será reconocida porque jamás se pondría un preservativo. Dicen que esta es una postura de los profundamente religiosos y conservadores. Será. Quiroga se inspira en el Papa Ratzinger que tuvo en cuajo de ir a África a decir que los preservativos no sólo no frenan el SIDA sino que lo propagan. Chúpate esa (uy, perdón Santo Padre que se me ha escapado). Y lo llaman teoría. En fin. Ni Quiroga ni Ratzinger han pensado por un minuto en qué pasa después de que un africano se contagie de SIDA. Seguramente no podrá acceder a un tratamiento. Así que, sí... definitivamente el condón es una manera eficaz y prácticamente segura de no contraer una enfermedad que por el Sur mata. Será que para Quiroga África está muy lejos. De Ratzinger no me esperaba más. De la presidenta de mi Parlamento...pues sí. Por mi parte, sus cien días de confianza se han reducido a cincuenta.

viernes, 7 de noviembre de 2008

viernes, 12 de septiembre de 2008

Carme Chacón, ay madre, qué ministra


Reconozco que he leido dos o tres veces el reportaje que El País le dedicó a la ministra de Defensa, Carme Chacón, y cada vez que lo hago me surgen nuevas preguntas. La principal cuestión que me asaltó al saber -en el programa de 'actualicorazón' 'Está pasando', todo hay que decirlo- que Chacón se mostraba con su hijo casi recién parido es cuando comenzó a diluirse, a borrarse la línea entre información política (Chacón es un cargo público que maneja dinero público y que tiene una responsabilidad pública) y las noticias más o menos rosas. Alguien podría decirme que los retratos humanos de personas públicas siempre han existido. Es cierto. Sin embargo, tras la lectura tengo la triste sensación de haber asistido a una mezcla de propósitos, justificaciones y alguna que otra explicación más que prescindible. ¿Alguien se imagina un reportaje titulado 'Padre y ministro'? ¿No es una contradicción en sí misma pedir igualdad pero a la vez resaltar como un logro, o algo así como un plus, el hecho de ser ministra y estar embarazada? ¿Avanzamos las mujeres al hacer una exposición tan evidente de una condición inherente al nuestro sexo? Vuelvo a reconocer que tengo muchas preguntas.
Carme Chacón es la primera ministra de Defensa de este país. Pero no es hombruna, no, señor. Es madre, usa taconazo, se emociona con 'Titanic', hace malabares con su agenda para retocarse las mechas y, tras una jornada de trabajo en el Ministerio, sale a cenar con su marido para celebrar su cumpleaños. ¿No parece un retrato...de revista? A quien no haya visto ni leido el reportaje se lo recomiendo a modo de reflexión. Si las palabras están escogidas, no digamos las fotos. La ministra mira tierna a su hijo, lo pasea en carrito, lee, visita el frigorífico, comparte confidencias con su compañera de partido Leire Pajín con un megapeluche de mudo testigo, sale con gesto serio maletín en mano camino del Ministerio, se sienta en su despacho, departe con altos mandos militares que la escuchan sonrientes o se desplaza en coche oficial -"el trabajo como ministra también exige alejarse (...) del pequeño Miquel, se lee en un pie de foto- con su mano derecha: otra mujer. Insisto, ¿no es un retrato con un tufo a revista femenina de las que perpetuan ese modelo un tanto ficticio de 'mujer pack' que lleva trabajo, familia, amor y militancia política con la mejor de sus sonrisas y como si se tratase de una misión?. Veo en el reportaje el reconocimiento de los hombres -"tiene mano de hierro en guante de seda (...). Va a mandar mucho, al tiempo". pero no su contribución, colaboración y trabajo para que Chacón sea el rostro visible y, de momento exítoso, del estamento militar. Y me da pena que se refleje y se trate de justificar, a través de opiniones exclusivamente masculinas, la valía de una mujer que es madre y le ha tocado ser ministra, o al revés, según se quiera. Igual que me da pena que las noticias que genera la primera ministra de Defensa en la Historia de este país incidan en su más que respetable faceta de madre pero, para mi, como ciudadana prescindible.