"Y una mujer con esto del aborto aborta unas cuantas veces, cinco o seis veces, a esa se le ha quitado el amor maternal, el amor de todo. Es una fulana. Es lo que pienso, es una fresca. Y los hombres lo que quieren, parece ser, es que todas las mujeres sean unas frescas y esa Bibiana, esa Trinidad, no lo han pensado”.
Cuando la oí se me pusieron los pelos de punta, qué horror. Éstas son las palabras que vociferó en directo en
Me parece muy bien que esté en contra del aborto, de la pastilla del día después e incluso del sexo, pero por qué tiene que descalificar a los que no estén de acuerdo con ella, por qué tiene que imponer al resto de la sociedad su moral y su filosofía de vida. Me parece que la fresca es ella. ¿La obligo yo a tener relaciones, tomar anticonceptivos o abortar? No, ¿pues entonces? Que deje de gritar por la radio insultos contra los que no viven como ella. Que se dedique a su familia y deje que el resto de la humanidad viva su vida como quiera o pueda sin ser juzgados. Ya está bien, no entiendo por qué todavía hay gente empeñada en imponer a los demás sus maneras de vivir y entender la vida. Si queremos condenarnos, es nuestro problema, que nos dejen caminar hacia el calor del infierno. Yo, al menos, no necesito que nadie me salve. Gracias.


